2013-03-06 : RIOT, my pixels are burning!

Imagina un país donde las protestas pacíficas son criminalizadas, un país donde la policía (encubierta) es la que tira la primera piedra, un país donde se puede encarcelar a una mujer por robar artículos de primera necesidad pero donde un político corrupto puede robar millones del dinero público y recibir un indulto... Espera... ¡Despierta! No tienes que imaginar nada, este es el país en el que vivimos, y no somos los únicos. Esta vez los italianos se nos han adelantado en lo virtual: Leonard Mechiari a la cabeza de un grupo de diseñadores, animadores, compositores y programadores van a arrojar su piedra en forma de videojuego, RIOT!!!



El proyecto fue lanzado hace unos días a través de indiegogo para recolectar dinero y así financiar su producción. Con algo más de 10 días aún por delante van camino de duplicar el presupuesto establecido para su producción. Lo cual es un interesante dato para sacar algunas conclusiones sobre la sociedad en que vivimos: por un lado puede ser un claro indicador del nivel de crispación de los ciudadanos, pero por otro lado también es un reflejo del tipo de acciones que triunfan entre los crispados ciudadanos ¿Hasta qué punto el juego es un reflejo de la realidad?



La conexión entre las escenas del videojuego y los hechos ocurridos durante los últimos años en España, Grecia, Italia, Inglaterra, Egipto, etc. es clara, sin embargo el posible éxito de un juego así no representa la voluntad de sus posibles usuarios / consumidores. Es más una simulación, una vía de escape, un "quiero y no puedo" para ciudadanos de bien que aún ven la violencia como una opción virtual.

El juego saldrá para PC, Mac, iOS, Android y OUYA, con opciones de jugador individual o múltiples jugadores. En el juego puedes elegir ser parte de los protestantes, pero también ser parte de las fuerzas del "orden". Visto desde esta perspectiva, este juego puede ser no solo un regalo para el rebelde que todos llevamos dentro, sino también el sueño húmedo de todo antidisturbios... ¿Y tú, de qué lado estás?